O recuncho do lector

Hola mortales.

Cuando vi este libro aún no había terminado de leer Mentes Poderosas, pero decidí dar una oportunidad a esta autora aunque Mentes Poderosas no me llamó nada la atención en su momento; ya vemos que las opiniones pueden cambiar mucho.

¿Leemos? ¡Allons-y!

“Tenían miedo de lo que podía pasar y la vista puesta en el futuro. Y habría tiempo para eso. Sin embargo, en aquel momento, debían salvaguardar la línea temporal y resolver una última adivinanza. Ahora bien, ella se preguntaba si, al salir del fluir natural del tiempo, se habían olvidado de lo más importante de la vida: que no tenía sentido vivirla con vistas al pasado ni mirando al futuro, sino cada momento presente.”

Datos bibliográficos:

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  • Título: Pasajera.
  • Autora: Alexandra Bracken
  • Editorial: RBA
  • Páginas: 496

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Sinopsis.

Etta Spencer es una joven promesa del violín que en una sola noche lo pierde todo, y a partir de ese momento deberá encontrar la forma de sobrevivir en un mundo extraño y peligroso.

Nicholas Carter carga con un oscuro secreto y un pasado que creía enterrado, pero la aparición de Etta sacará todo a la luz y lo obligará a escoger entre su libertad y salvar la vida de la chica que viene de un futuro misterioso.

Perdidos en el espacio y el tiempo, no tardarán en descubrir que solo se tienen el uno al otro. ¿Será suficiente para sobrevivir cuando la traición, las mentiras y el ansia de poder se interpongan en su camino?

Reseña personal.

Eta y Nicholas verán como sus caminos se juntan y sus destinos se unen a través del tiempo y el espacio.

Este libro nos cuenta una carrera contra reloj en la que el tiempo es no solo un bien escaso para lograr una meta, sino también el camino para llegar hasta ella.

Eta vive con su madre en Nueva York y Nicholas es un corsario de siglos atrás, pero aún así sus caminos se entrelazan y juntos partirán en busca de un objeto perdido. Durante esta aventura se tendrán solo el uno a la otra y solo podrán confiar en sí mismos.

¿Lograrán llevar a buen puerto esta misión?

Opinión personal.

El libro es genial, la idea me ha encantado, soy muy fan de los viajes en el tiempo, todo lo que tenga que ver con ellos a mí ya me tiene ganada. Será quizá por eso de ser fanática de Doctor Who.

El libro empieza genial, te atrapa desde la página uno lanzándote interrogantes a la cara y haciéndote empatizar con Eta cuando ella piensa en la distancia que hay entre ella y su madre o el cariño que tiene hacia ssu profesora Alice.

Cuando conocemos a Nicholas lo vemos como un pirata fuerte, un hombre que ha tenido que vivir demasiadas cosas y ninguna buena, casi no se lo puede asociar con el chico del prólogo.

La historia me ha hecho reflexionar sobre el papel de la mujer. Cuando Eta y Sofía hablan, vemos como la segunda, que ha nacido en 1910, ve la figura de la mujer como se veía en esa época, ella no está de acuerdo, quiere más, pero sabe que tiene que comportarse como papel de decorar (no lo digo yo lo dice ella) porque así lo dicta la sociedad. Defiende, y no sin razón, que las mujeres de la época de Eta están muy acomodadas, que no han tenido que vivir lo que las demás.

Si es cierto que actualmente no tenemos todos los privilegios, que la igualdad es algo que no existe y por lo que tenemos que luchar, pero no es nada comparado a lo que vivieron las que nacieron antes de nosotras y esto Sofía nos lo deja ver de forma real y sincera.

El libro empieza a perder más o menos antes de llegar a la mitad y la historia en lugar de crecer, mengua. Sinceramente si leo el segundo libro es más por saber cómo termina que por puro gusto e ilusión por saber más sobre estos personajes.

¡Un saludo y hasta la próxima lectura!


Escrito por Attenhea

¡Hola! Después de este mes en el que Attenhea os ha estado compartiendo sus relatos he decidido volver a escribir alguna reseña.

La verdad es que vuelvo a estar en un periodo de poca lectura, y me molesta mucho porque siento que quiero leer pero no puedo. Espero que no os haya pasado esto nunca, porque es una de las peores sensaciones para un lector.

El libro del cual vengo a hablaros hoy es un libro que llevaba desde que sabía que iba a salir en mi lista de pendientes pero en alguna parte leí que había tres protagonistas o semiprotagonistas, y uf, me eché para atrás. Deja de hacer eso, Tiana, porque no tenía nada que ver con lo que pensabas.

En fin, Vamos con la reseña

Datos bibliográficos

Sinopsis

LA VIDA PUEDE CAMBIAR EN UN SEGUNDO.

Un día te levantas dispuesta a cumplir tu sueño y al siguiente amaneces en la cama de un hospital luchando por tu vida.

Es en esos momentos, en los que estás tan hundida que crees que no puedes seguir, cuando tienes que encontrar motivos para luchar.

Quién me iba a decir a mí que una nueva ciudad, un regalo inesperado, unos ojos verdes y muchas canciones lo cambiarían todo.

Opinión personal

Hace un tiempo empecé a seguir a La narradora en Instagram, y bueno claro, en su blog también. Ella un día hizo un sorteo conjunto en el que participaba Esmeralda Romero y alguna otra persona más así que las empecé a seguir. Un día la narradora puso una foto con recomendaciones de lecturas y yo quería saber cuales eran así que le pedí por favor que si podía poner descripciones en las imágenes para que las personas con discapacidad visual que la siguieran (aunque sean pocas) pudieran saber de que lecturas se trataba. Ella dijo que claro, que no sabía que existía la opción, y se lo comentó a sus amigas, una de ellas Esmeralda, que también empezó a hacerlo. Así que solo por eso, y por ser tan agradable conmigo tenía clarísimo que me iba a leer la que creo que es su primera novela.

La historia nos habla de Liv, una chica que se está acostumbrando a su discapacidad y con ello a un cambio de vida. Cambiar sus planes y sus orientaciones a unas distintas. Empezar a buscar la confianza para salir adelante… Aunque en este camino no está sola, la acompaña Sam, su mejor amiga. Una chica directa y alegre que ha tenido que renunciar a su sueño por hacer feliz a su familia. Juntas son inseparables y se quieren y se cuidan lo mejor que pueden y saben.

La novela comienza con Liv mudándose a Nueva York con Sam (¿si pasa en los primeros capítulos es spoiler? Espero que no) y allí comenzará a ir a terapia y a un fisioterapeuta. La terapia incluye sesiones de terapia grupal en las que Liv conocerá a mucha otra gente con discapacidad y aprenderá a entender que al final uno vive con ella y a aceptarse y aceptarla.

¿Y dónde está nuestro protagonista masculino? Pues… trabaja de camarero en la cafetería del hospital al que Liv va y es amigo de gente que va allí, claro. Así que… en algún punto se acaban conociendo. Daniel es lo más tierno que te puedas echar a la cara. Es amable, y lucha por lo que quiere. Trabaja y estudia y no se como no acaba muerto de tanta actividad. Es risueño, y lógico. Y que lástima que esté enamorado de Liv.

El libro está formado por capítulos cortos y al principio de cada uno hay una canción (abajo os dejo la playlist por si os interesa seguirla), así que es muy rápido de leer. Es precioso, de verdad. Es la historia de la evolución de Liv y como en el proceso también se enamora. No sabéis como necesitaba leer algo así de bonito. Me arrepiento un montón de no haberla leído cuando salió, aunque como me dijo la autora… ahora tengo que esperar menos para la historia de Sam jajaja.

Me ha hecho feliz lo sencilla que ha sido en el sentido de que todo me ha parecido que fluía bien, que los personajes encajaban, que el amor se ha representado bonito, no sé, que quería seguir y seguir, y eso hace tiempo que no me pasaba. También… me ha gustado que se hable de discapacidad, que necesario es. Gracias Esmeralda por una historia tan genial.

Nos leemos pronto

P.d.: Aquí os dejo la playlist


Escrito por Tiana

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Hola mortales.

Aquí tenemos el noveno libro, un volumen que me ha dado más de un dolor de cabeza. Al ser noveno libro y las cosas que nos cuenta Kyon, no puedo evitar hacer spoilers, así que no leáis sino queréis verlos.

¿Leemos? ¡Allons-y!

“La apariencia de una persona puede cambiar  cómo y cuándo se desee. Por ejemplo, dejándose simplemente crecer el pelo o  dejándoselo corto es suficiente para hacer un cambio en tu imagen. El aspecto  que es difícil de cambiar es el carácter. No importa si mejora o da un giro a  peor, si las personas estuviéramos interesadas en comodidades materiales, a  no ser que cambiemos significativamente el concepto de comodidad material,  los patrones de pensamientos y los puntos de vista no cambiarán tan  fácilmente.”

Datos bilbiográficos:

  • Título: La disociación de Haruhi Suzumiya
  • Autor: Tanigawa Nagaru
  • editorial: ivrea
  • Páginas: 288

Sinopsis.

Con la llegada de la primavera, los cerezos florecen y afortunadamente todos los miembros de la Brigada SOS pasamos de curso. Pero un grupo de gente viene a arruinarme esta época tan agradable del año. Bueno, una cosa es mi compañera de la secundaria, con quien me reencuentro por casualidad, sin embargo también aparecen la secuestradora de Asahina y aquel irritante viajero del tiempo, acompañados por una chica misteriosa. Lo peor es que me plantean algo de lo más absurdo y me involucran en una compleja situación de la que no puedo escapar. ¡Llega la novena entrega de esta serie de éxito!

Reseña personal.

El nuevo curso ha comenzado, los miembros de la Brigada han pasado todos de curso y aunque podrían haber tenido unos días de calma, esta se rompe cuando Sasaki, una compañera de secundaria de Kyon entra en escena, pero no solo lo hace ella, sino que ese extraño viajero del tiempo, prepotente y desagradable, la secuestradora adolescente de Michiru Asahina y quien orquestó el aislamiento en la nieve, así como la enfermedad de Yuki, vienen con esta joven amiga de Kyon.

Todo cambia y quizá lo que conocemos hasta ahora del mundo de Haruhi y lo que ella ha hecho desde hace cuatro años, no sea lo que sucedió realmente…

Opinión personal.

Cada vez estoy más intrigada. Quiero saber el nombre Kyon, nadie lo dice y cuando lo dice no está escrito, solo habla de que lo ha pronunciado y todo el mundo lo llama Kyon.

Este noveno volumen me ha dado más de un dolor de cabeza, no sé cómo lo hace Tanigawa, pero logra llevarme al universo de Haruhi con solo un par de palabras.

Aquí hemos conseguido que Yuki me caiga aún mejor de lo que ya me caía antes, al igual que Koizumi, quien parece agotado y cambiado, ya que las dimensiones selladas han vuelto y él tiene que trabajar aún más que antes.

La historia tiene algo muy curioso que me ha llamado poderosamente la atención; llega un punto en el que nos cuenta como si hubiera dos líneas temporales. Una en la que Kyon pasa un domingo tranquilo, sin incidencias, en su casa y sin hacer nada y otra situación en la que acude a una reunión con Sasaki y otras personas. Esto me ha gustado por la novedad que lleva consigo.

No podemos olvidar tampoco que mientras Sasaki hace su aparición en escena, Haruhi está buscando miembros de primero para la brigada pese a las restricciones del presidente del consejo estudiantil y la inexistencia de la Brigada SOS.

Decir que en este libro se lía lo más grande es quedarme corta. Si así comienza el fin de la historia, creo que no quiero terminarla y seguir descubriendo más cosas sobre la extraordinaria Haruhi Suzumiya y no decir adiós a la Brigada.

¡Un saludo y hasta la próxima lectura!


Escrito por Attenhea

Hola lectores.

Durante esta semana no tenía nada qué leer, obviando mi pila de pendientes, claro, así que busqué una lectura que me llamó la atención en su día. La verdad es que no sabía de qué iba, solo me fijé en la portada y el título y la verdad es que no me ha decepcionado.

¿Leemos? ¡Allons-y!

Datos bilbiográficos

  • Título: Warcross
  • Autora: Marie Lu
  • Edityorial: Nocturna.
  • Páginas: 431

Sinopsis.

Cuando La obsesión comenzó hace unos años y ahora los seguidores de Warcross están dispersos por todo el mundo, algunos ansiosos por escapar de la realidad y otros, esperando hacer algún negocio. Emika Chen, una joven hacker, trabaja como cazarrecompensas persiguiendo a los jugadores de Warcross que hacen apuestas ilegales. Pero el mundo de los cazadores es muy competitivo y sobrevivir en él se convierte en una verdadera hazaña. Emika necesita dinero y se arriesga a ingresar ilegalmente al juego inaugural del Campeonato Internacional de Warcross… y, por una falla técnica, termina metiéndose dentro de la acción y convirtiéndose en furor de la noche a la mañana.

Convencida de que la arrestarán, Emika no puede creerlo cuando recibe una llamada de Hideo Tanaka, el creador del juego, con una oferta irresistible: necesita un espía dentro del torneo para desentrañar un problema de seguridad y quiere que ella se encargue. Rápidamente, la envían a Tokio, donde se ve sumergida dentro de un mundo de fama y dinero. Pronto su investigación se vuelve cada vez más oscura y se da cuenta de que la persona que está violando la seguridad del juego puede traerle consecuencias terribles al imperio de Warcross.

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Reseña personal.

Cuando Emika, por culpa de un error, accede al juego inaugural del torneo de Warcross, no solo interrumpe el combate, sino que queda a la vista de todos y su rostro se convierte en algo conocido. La joven, convencida de que va a ser arrestada, teme por su libertad, pero cuando la llama ni más ni menos que Hideo Tanaka, el creador del juego, se verá arrastrada a un trabajo que esconde muchísimo más de lo que ella esperaba en un primer momento.

Opinión personal.

Este libro es adictivo.

He intentado leerlo con calmita, pero la intriga y las ansias de saber más pueden conmigo.

La historia está contada desde el punto de vista de Emika y vemos lo que ella ve, al igual que nos enteramos de todo al mismo tiempo que ella. el libro es un no parar y a cada página y capítulo nuevas preguntas y nuevas acciones frenéticas se alzan ante nosotros.

Lo que comienza siendo una investigación más o menos inocente, termina escondiendo algo oscuro y que quizá sea demasiado grande para Emi.

No solo Hideo y Emika son presentados en este libro, sino el equipo de la chica, del que pronto hasta el lector parece formar parte. La autora tiene una forma de introducirnos en la historia casi sin darnos cuenta y cuando queremos percatarnos de lo que Lu ha hecho con nosotros, ya es demasiado tarde, pues la frase de: “solo un capítulo más”, nos la hemos repetido ya tantas veces que ha perdido todo el sentido.

El final me ha dejado demasiado intrigada y escucho como el segundo libro me llama desde la pila de pendientes, y, sinceramente, no creo que pueda ignorarlo por más tiempo así que…

¡Un saludo y hasta la próxima lectura!


Escrito por Arthemisa

Hola lectores.

El último día del Taletober. Los ecos de las historias se empiezan a despedir de mí. Me ha costado, pero lo he conseguido, he superado el reto.

¡Allons-y!

La preocupación por ella alcanza ya a todo el grupo y los cuatro amigos deciden poner cartas en el asunto.

Con insistencia no dejan de llamar a la puerta de su amiga, pero del interior no sale nada, ni un sonido. Parece que no esté en casa, pero ellos saben que lo está, la chica no puede salir del lugar sin que ellos lo sepan.

Una de las cuatro personas, una chica menuda de gafas saca una llave del bolso y abre la puerta, había prometido no usar la llave excepto en emergencias y esto es una emergencia, no ven a su amiga desde hace un mes y creen que va siendo hora de pedir explicaciones.

La casa está iluminada por el sol, las ventanas están abiertas y los suelos y armarios limpios, no parece que la chica se haya ausentado.

El único chico del grupo comienza a abrir puertas mientras sus compañeras lo siguen. El lugar está en silencio, solo pueden ver a la gata de su amiga durmiendo en el sofá; el animal alza la cabeza y abre un ojo, los mira, bosteza y vuelve a cerrarlo para seguir durmiendo, poco le importan a ella cuatro humanos más o cuatro humanos menos en su casa.

Una de las chicas, no la de gafas, sino una con una cinta amarilla apartando las ondas de su melena de su rostro alza una mano, en sus ojos hay una alerta y sus amigos se detienen. La joven se acerca a ellos y todos juntan las cabezas.

—¿Escucháis eso?

Tras su susurro todos guardan silencio y agudizan el oído, pronto captan lo que su amiga ha escuchado, es un repiqueteo constante que viene del fondo del pasillo. La última joven de melena castaña mira a los demás extrañada.

—¿Es cosa mía o parece un teclado?

—No puede… la última vez…

Los cuatro como uno solo se lanzan por el pasillo, el chico abre la puerta y sus amigas miran tras su espalda. El quinto componente del grupo está en el escritorio con las manos sobre el teclado de su ordenador plateado.

La chica que escribe tiene los auriculares puesto y hasta sus amigos llega el retumbar de la música; lleva el pelo largo recogido atrás y sus dedos vuelan sobre el teclado. Las letras amarillas sobre fondo negro se deslizan sin pausa en la pantalla.

La de gafas entra en el cuarto y ve junto al ordenador una hoja impresa, la coje y lee en voz alta, su amiga está participando en un reto, tiene que escribir un relato por día.

El horror se refleja en los rostros de todos, la escritora sigue inexpresiva mientras escribe, ni si quiera se ha percatado de la entrada de sus amigos.

—Parece que hemos llegado justo en el momento, chicas, mirad, está escribiendo el final del relato número treinta y uno.

Los dedos de la escritora van parándose lentamente mientras el eco de todas las historias que ha escrito resuena en su mente. Su cerebro se ha vaciado de todo, las palabras vuelven a abandonarla y ella sale lentamente a la realidad volviendo la cabeza hacia sus amigos.

—Hola —la joven los mira extrañada—. ¿Habíamos quedado?

Los cuatro suspiran aliviados, intentarán que las palabras sigan en su lugar y no vuelvan a poseer a su amiga de esa forma.

¡Un saludo!


Escrito por Attenhea

Hola lectores.

Viernes por fin, tengo que admitid que esta semana me ha pasado muy rápida, así que como eso es bueno, voy a celebrarlo. Ahora sí que es el penúltimo relato del Taletober, que ayer me colé. Cristal, un material frágil y resistente a la vez…

¡Allons-y!

Un agudo chillido rasga la calma de la escuela. Valeria se sobresalta y cuando Cam corre fuera de la cocina ella lo sigue con Dina pisándoles los talones. Cuando llegan a la escalera Líssel se encuentra ya a medio camino, aún no ha soltado el cepillo de su caballo.

En la tercera planta de la casa reina el caos. La chica morena llora acurrucada en el suelo, tiene la melena revuelta y las orquillas fuera de lugar, pero cuando ve llegar al grupo se pone en pie de un salto y fulmina con sus ojos de obsidiana a la chica rubia.

—¡ES CULPA VUESTRA! —chilla fuera de sí-.

—Bellatrix, explícate —Cam se coloca frente a la joven—. ¿Qué ha pasado?

—Ese hombre —la voz de la morena se rompe—. Entró a su dormitorio… Viví intentó detenerlo…

—Estrellas sagradas…

Val se lanza hacia delante cruzando el pasillo, pero las fuerzas casi la abandonan cuando ve la escena que se alza ante sus ojos.

El chico de despeinados cabellos rubios está frente a Hanna, quien a su vez sostiene el cuerpo exangüe de Viví, la pelirroja está desmayada, al menos Valeria espera que solo esté desmayada.

Frente al chico rubio está el mismo hombre de la noche anterior que no parece hacer caso al grupo de estudiantes. Un brillo codicioso decora sus ojos fríos y entre sus manos de dedos largos sostiene la esfera de Oli que brilla con una luz plateada.

Valeria adelanta a los estudiantes y entra en su dormitorio al mismo tiempo en el que el hombre grita unas palabras que solo más tarde, mucho más tarde la joven rubia recordará, ya que en ese momento, solo una mirada igual de reluciente que la plata y una suave sonrisa pueblan su mente.

Cuando está apenas a un escaso metro del hombre, éste deja caer con violencia la esfera sobre el suelo de madera y un fuerte crac llena todos los sentidos de la Génesi mientras sus ojos miran impotentes como los fragmentos de cristal que ya han dejado de brillar se extienden ante ella como estrellas caídas del mismísimo cielo.

Cameron y Líssel llegan hasta el dormitorio justo cuando la esfera se rompe y ven como Val palidece. El hombre de cabello de fuego hace un pase con la mano en el aire y se desvanece en con una sonrisa de triunfo.

Cam se acerca rápidamente a Valeria que sigue mirando sin ver el cristal en el suelo y extiende los brazos cuando sus ojos se desenfocan y su cuerpo se queda laxo mientras las fuerzas le fallan y pierde el conocimiento.

¡Un saludo y hasta la próxima palabra!


Escrito por Attenhea

Hola lectores.

Penúltimo relato del Taletober, este tiene como palabra principal una perla. Vuelve Espíritu a hacer una aparición en el blog, espero que os guste.

¡Allons-y!

Con una sonrisa satisfecha la mujer de pelo negro y planchado observa la urna que tiene frente a ella, está a punto de cumplir el sueño de todo ladrón, conseguir la perla de fuego, una extraña joya del color de las llamas que parece brillar con luz propia.

Sus ojos verdes no se apartan del objeto y sus manos se preparan. El rumor de la estúpida reunión social de la que acaba de marcharse llega hasta sus oídos, sabe que si no tuviera que estar allí sus movimientos serían más fluidos.

Le enfada haber tenido que cambiar su eterno vestido rojo, ahora viste de azul y los rizos de su melena han tenido que ser planchados y alisados, demasiadas familias conocían su aspecto y eso nunca es bueno para una ladrona como ella.

Con pasos lentos camina entorno a la urna, sus tacones amortiguados por la alfombra de pelo largo de la estancia. Su mirada no se aparta de la burbuja que cubre la perla anaranjada y su mente piensa cómo puede conseguir cogerla sin hacer saltar todas las alarmas.

Un ruido tras ella la sobresalta y la mujer se vuelve, pero sus ojos no dan crédito a lo que está viendo. No olvida una cara, nunca lo hace y recuerda perfectamente al hombre que tiene ante sí. Viste con un traje gris y sus ojos son claros y fríos. En una de sus manos lleva una pistola plateada.la mujer la recuerda bien, la encañonó con ella hace unas semanas.

Pero hay algo que no está bien y es la presencia de ese hombre, ella le disparó. Ese hombre debería estar muerto.

La ladrona se tensa y saca su arma en un acto reflejo, pero si ese hombre está muerto, no podrá hacerle nada. Sus manos tiemblan mientras le quita el seguro y sus ojos no se aparta de él. El hombre de gris da un paso al frente y cierra tras de sí. Las manos de la morena tiemblan con violencia y no puede apuntar. Tiene que admitirlo, tiene miedo.

—¿Tienes miedo?

La voz del hombre de gris es como la del hielo si este pudiera hablar. Sus ojos no se apartan de ella y en la mente de la ladrona ya no hay hueco para las perlas, solo para el terror.

—Yo no te tenía miedo, solo intentaba que no robaras en esa casa, pero aún así me disparaste. Yo no quería usar mi arma, pero tú no tuviste ningún escrúpulo. Dime, Clara Swan, alias Espíritu, ¿qué se siente cuando una está a punto de morir?

La ladrona abre la boca, no sabe si para responder o pedir ayuda, pero el hombre de gris sonríe y es entonces cuando ella ve la mancha de sangre en su traje, mancha que ella misma hizo aparecer con su disparo. Con los ojos fijos en el rojo carmesí sobre el gris, Espíritu se despide del mundo.

El hombre dispara y la mujer cae al suelo. La silueta de él se vuelve borrosa y desaparece siendo sustituida por una alta silueta vestida de negro.

Sin ceremonias la Muerte reclama el alma de Espíritu y con una sonrisa llena de dientes desaparece con ella dejando el cuerpo de la ladrona atrás ya vacío y hueco de toda vida.

¡Un saludo y hasta la próxima palabra!


Escrito por Attenhea

Hola lectores.

Espero que la semana esté yendo lo mejor posible. Yo extrañamente estoy contenta y el tiempo me está pasando muy rápido, eso será solo hasta que me canse de mi nueva rutina.

El relato de hoy tiene como palabra principal “labios”.

¡Allons-y!

La chica de ardiente pelo naranja mira hacia el horizonte con la vista perdida en un punto sobre las copas de los árboles, está segura de que la han visto, las hijas de la tierra son muy celosas con su territorio y sin duda saben que está allí sentada sobre ese árbol mirando hacia la profundidad del bosque sagrado, pero en realidad ella no es la enemiga, ella es solo la centinela.

Bri estira los brazos por encima de su cabeza y se despereza como si fuera un gato, lleva allí subida mucho tiempo y quiere salir, bajar de esas ramas y correr como siempre, siguiendo a su amigo y maestro a la próxima aventura. Un movimiento entre los árboles la pone en tensión. Bri se incorpora y pega su menudo cuerpo contra el tronco del árbol mientras con movimientos seguros y rápidos saca una cerbatana de su cinturón, la coloca entre sus labios y apunta mientras su mente vuela entre pensamientos.

Desde la espesura una sombra cruza el claro que Bri tiene ante sí, no dispara, pero está a punto de hacerlo, aguarda, uno, dos, tres segundos; otra figura corre tras la primera, esa vez sí dispara, alcanza a la segunda persona y ésta cae al suelo haciendo que la primera pueda escapar.

Como una pantera la pelirroja salta al suelo y corre persiguiendo a la primera figura; ambas esquiban árboles y ramas, saltan troncos caídos y se acercan cada vez más a la linde del bosque. Poco a poco la expesura da paso a un cielo despejado y los dos ven el sol de nuevo sobre sus cabezas, la pelirroja grita y y la persona que core ante ella se detiene y comienza a caminar hacia atrás mirándola, ella no se para y se acerca a él golpeándolo en el pecho haciendo que de dos pasos hacia atrás.

A la otra persona se le cae la capucha y deja al descubierto un rostro masculino de rasgos suaves. Los ojos del muchacho son como cristales grises, del mismo color etéreo que las perlas o la niebla, sus cabellos del color de la miel clara están recogidos en una pequeña coleta en su nuca, y dibujada en su rostro una sonrisa pícara.

Bri lo mira entre enfadada y dibertida, no sabe qué pensar de ese muchacho que tanto le está enseñando, es un loco aventurero, lo que ella siempre había querido.

—¿Por qué estás enfadada ahora, Bri?

—¡Porque estás chiflado! ¿Cómo se te ocurre entrar ahí?  Apenas hemos salido vivos.

—Lo se, pero tengo lo que quería, la tiara de Gué.

—Vas a acabar mal si sigues entrando a los templos a robar objetos sagrados, entre comillas.

—¿Voy? No querida Sabrina, vamos, tú y yo estamos juntos en esto.

—Ya, claro —la chica comienza a caminar hacia el este—. Pero solo porque no encuentras a alguien tan bueno como yo para cubrirte las espaldas.

Se conocen desde hace mucho tiempo, desde que Bri cumplió doce años y se echó a los caminos para ganarse la vida como buenamente podía. Han pasado cuatro años desde entonces y la pelirroja ya sabe todo lo que tiene que conocer de su vida nómada, ya no es una niña y él lo sabe, pero cuando la mira solo ve a esa cría canija que le intentó robar hace cuatro años.  Son inseparables.

Bleik sonríe a la muchacha y ella pone los ojos en blanco, hay confianza entre ellos y aunque discutan mil y una veces por tonterías, son amigos, ante todo siempre amigos. Juntos enfilan el camino hacia el poblado como si nada hubiera pasado, como si él no llevara en su bolsa un objeto que todos creían sagrado. Bleik no es un ladrón común, él solo quiere probar sus teorías, los dioses no están en el mundo como creen los cuerpos sacros.

¡Un saludo y hasta la próxima palabra!


Escrito por Attenhea

Hola lectores.

El reto está llegando a su fin y yo me pregunto qué haré ahora sin él. Pero, hasta que termine, aquí tenéis la siguiente historia. ¿Recordáis a Espíritu, la protagonista de los relatos siete y nueve? Pues hoy vuelve a estar entre nosotros.

¡Allons-y!

Sosteniendo una copa en la mano, la mujer se desliza entre los asistentes a la fiesta sin perder de vista a los anfitriones. El matrimonio charla con sus invitados, ella se mantienen en la sombra, lo suficientemente cerca de un grupo como para que piensen que está con ellos pero alejada lo justo para que nadie le pregunte por qué está espiando.

Cuando una criada pulcramente vestida de negro entra en la sala, los anfitriones anuncian la hora de la cena. Lentamente la gente camina hacia el suntuoso comedor y toma asiento entre murmullos.

La mujer morena intenta no exteriorizar su cansancio ante esa situación y camina con un estudiado gesto de vergüenza en sus facciones hacia la anfitriona, que sigue en la puerta mientras su marido indica con ayuda de los criados los sitios a ocupar por los invitados.

—Disculpa, querida.

La mujer se vuelve hacia su interlocutora con una sonrisa postiza puesta en la cara. Luce un collar de perlas blancas sobre el vestido rosa palo y sus ojos azules tratan de ubicar a la joven que le está hablando, pero no lo consigue, aunque la educación le impedirá preguntar. Supone que es amiga de su marido.

—¿Algún problema?

—Me da un poco de apuro —se aproxima más a la mujer—. No puedo entrar al comedor, necesito ir al aseo y…

—¡Oh, querida! ¿Es solo eso? No te preocupes, Anne te indicará el camino.

La anfitriona sonríe para sí al ver a la mujer de rojo alejarse en compañía de su criada. Supone que es la primera fiesta a la que acude la chica del pelo negro, eso explicaría su falta de clase al preguntarle a ella por el aseo y no a los cientos de criados que hay por la sala. Con una risita la mujer indica a los últimos comensales el camino y olvidándose de la otra, comienza una conversación con su hermana.

La criada deja a la mujer de rojo en una puerta y se aleja con la cabeza gacha. Ella entra sin más ceremonia y cierra tras de sí. Se observa en el espejo, sus ojos verdes están perfilados con lápiz dorado y sus rizos negros perfectamente peinados. Lanza una mirada a su vestido rojo y con una mueca se lo quita con gestos rápidos, le ha gustado ir con él.

Bajo el vestido lleva una camiseta de tirantes negra y unas mayas elásticas del mismo color. Se ata el cabello apartándolo de su rostro y tras cubrirse con una chaqueta llena de bolsillos sale de nuevo del servicio totalmente cambiada y descalza.

Sus labios dibujan una sonrisa astuta mientras se pierde por los pasillos sin ser vista, solo queda de ella el vestido rojo tirado en el suelo con una nota prendida en el pecho.

“Gracias por su plata, Lady Isabella, su deuda ha sido pagada”

¡Un saludo y hasta la próxima palabra!


Escrito por Attenhea

Hola lectores.

Hoy he empezado a trabajar y estoy cansada, pero aún así, aquí tenéis el relato del Taletober. Noche es la palabra asignada para este texto.

¡Allons-y!

Sabía que no estaba siendo razonable, volviendo una y otra vez, pero me sentía bien allí, sentado bajo la ventana leyendo con la luz de la luna como lámpara. Debí haber sabido que no todo iba a estar bien, que no todo iba a ser bueno, que me encontrarían tarde o temprano.

No vi la luz que se acercaba ni escuché los pasos que se aproximaban tan absorto como estaba en mi lectura, pero ellas estaban allí; ocho sibilas entraron a la biblioteca hablando entre ellas, la mujer que llevaba la luz, una lámpara con forma de pompa de jabón en la que brillaba una pelota de luz blanca soltó un agudo grito y mientras soltaba la luz vi su rostro, ojos oscuros y severos, rizados cabellos de oro y una mueca asustada en sus facciones.

La que estaba junto a ella, una mujer más joven de pelo castaño salió corriendo de la estancia y mientras sus compañeras se echaban las capuchas sobre el rostro (no se para qué, si ya las había visto) se acercaron a mí y entre todas me llevaron bruscamente a otra sala en la que aguardaban más escarlatas, unas cinco, entre las que se contaba la joven de cabello castaño y una anciana de cabellos de plata y ojos lilas.

Me sentaron con brusquedad en una silla frente a la anciana y todas rodearon la larga mesa entre susurros, solo la rubia, la anciana y la castaña llevaban las caperuzas bajadas, supongo que porque a ellas las vi bien, me alegré de constatar que eran humanas y no esfinges ni diosas Medusas traídas desde la antigüedad más antigua.

—¿Quién eres? —la voz de la anciana, contrariamente a lo que me esperaba sonó fuerte y potente tras de mí.

—Alex —me negué a revelar mi nombre completo, algo me decía que no lo hiciera.

-¿Apellido?

-No tengo —eso no era del todo mentira.

-¿Te das cuenta de lo que has hecho?

—Leer —repliqué con insolencia.

—No me agotes la paciencia muchacho —la última palabra estaba impregnada de desdén mal disimulado—. No peco de paciente.

—Es lo que estaba haciendo.

En ese momento capté algo por el rabillo del ojo y perdí el hilo de la conversación, la anciana les preguntaba qué me habían visto leer, pero cuando giré hacia allí la cabeza no vi nada, solo vi noche y una ventana entreabierta. La anciana caminó hasta colocarse dándome la espalda y de perfil hacia la ventana; en el momento en el que yo retiré la mirada, volví a captar algo y giré la cabeza.

Vi el rostro de una joven, más pequeña que yo, sus ojos eran muy dorados y su cabello muy claro, nuestras miradas se encontraron y ella cayó hacia atrás, deseé que no se hubiera hecho daño e hice bajo la mesa un gesto con los dedos, como si dibujara en el aire una estrella, señal para espantar los malos augurios por parte de los centauros;

la muchacha hizo ruido al caer y las mujeres se precipitaron hacia la ventana, fue la del cabello castaño quien se asomó y dijo que cinco de las chicas de la torre estaban allí espiando. Le deseé suerte y esperé que pudiera perderse en la noche antes de que la atraparan.

Todas salieron de la habitación, incluso la anciana, parecían haberse olvidado de mí pues al parecer veían con idénticos malos ojos el espionaje y la lectura nocturna, la de un varón, claramente. Me quedé solo, esas mujeres con cuerpo de afroditas y almas de amazona habían salido corriendo de la estancia en pos de las espías y yo no malgasté esa oportunidad, di las gracias a esas chicas de la torre y salí corriendo por el laberinto de pasillos hasta encontrar la salida.

volví más por el santuario, pero las noticias no tardaron en correr por el lugar, un vagabundo (sí, me habían catalogado como un vagabundo) había entrado en el santa santorum de las brujas de rojo… digo las sibilas, hacían de mí una descripción detallada, así que tuve que esconderme un poquito durante un tiempo, he de decir que esas semanas fueron las peores de mi vida, pasé hambre, no podía conseguir comida porque nadie quería acercarse a mí, solo una persona me ayudó, bueno, dos, Joel, el antiguo magister cesado y Melania, esa sobrina suya. Él le pedía a la chica que me llevara lo que necesitara, pero no podían ser constantes, al fin y al cavo ellos ya tenían suficientes problemas como para añadirme a mí a su lista.

Decidí marcharme, me fui de la ciudad, no pintaba nada en ese sitio, no me quedaba nada, mi verdadera familia estaba en el bosque, no en la urbe. Dejé una carta para Joel y Melania, supongo que la chica se la habría entregado al hombre; pero yo decidí volver a la espesura verde, protegido por el tapiz de hojas, tomé mi arco del interior del árbol y volví con los centauros un año después de haberme marchado.

¡Un saludo y hasta la próxima palabra!


Escrito por Attenhea