O recuncho do lector

Hola mortales.

Tenía muchísimas ganas de leer estos libros, quise empezarlos hace algún tiempo, pero no tenía la trilogía completa, por lo que he esperado hasta tenerla. La espera ha merecido la pena.

¿Leemos? ¡Allons-y!

Datos bibliográficos

  • Título: Ruina.
  • Autora: Amy Tintera
  • Editorial: Grantravesia
  • páginas: 368

Sinopsis.

Emelina Flores se ha quedado sola, todo lo que tenía lo ha perdido: sus padres han muerto, su hermana fue raptada y su hogar privilegiado en la capital de Ruina ha sido saqueado por la guerra. Pero, aunque Em carezca de habilidad o magia, ella ya ha tomado la determinación de su vida: obtendrá venganza.

Reseña personal.

La historia comienza cuando Emelina y sus dos compañeros terminan con la vida de una princesa que acude a palacio para casarse. Esta princesa es la responsable de la muerte del padre de Em.

Cuando terminan con la vida de la princesa Mary, Em toma su lugar, así termina casada con el príncipe Cas e infiltrada en medio de la familia que le ha arrebatado a toda su gente.

Los planes de Emelina están en marcha, y, en teoría, nada puede interse entre ellos y la joven. O tal vez sí.

Opinión personal.

Al leer la sinopsis pensé que este sería un tema trillado más: chica lo pierde todo, chica quiere venganza… bla bla bla.

Pero me he llevado una sorpresa. Groso modo es la misma idea que hemos visto en la gran mayoría de distopías, pero esta autora le da un toque fresco que no había visto hasta ahora.

Em es una joven que busca venganza, pero en su corazón al final hay un hueco para el perdón; quiere cumplir su vendeta, pero es justa y no hará que paguen quienes no lo merecen.

Los personajes me han gustado muchísimo. Emelina me ha caído bien porque sí, es fuerte, es una mujer que sabe lo que quiere, pero a diferencia de otras protagonistas, no intenta aparentar fortaleza siendo desagradable.

El príncipe Casimir me parece un encanto, es una buena persona y no lo oculta, es tímido, es bueno y justo, y a mí me ha conquistado. Quiero achucharlo fuertemente y no soltarlo.

Aren es quien más me ha fascinado. Es un ruino que a diferencia de Emelina, que es una excepción, él si tiene poderes mágicos. Me ha gustado porque a parte de no haber sido utilizado como tercer vértice de un triángulo amoroso, es un personaje que no oculta nada de lo que piensa.

Algo que me ha encantado es el uso de nombres comunes en este libro. En un libro de fantasía es difícil ver nombres que no sean exóticos o inventados. Aquí vemos un Benito, una Mari, un Damian o hasta un Francisco. Y mi favorito sin duda ha sido ver una guerrera llamada Iría, guerrera que al principio no me caía bien y luego no me daba confianza, pero oye, aún así me ha encantado.

Ahora voy a  empezar el segundo, y espero que no me decepcione, que el primero me ha gustado mucho.

¡Un saludo y hasta la próxima lectura!


Escrito por Attenhea

En calidad de Afiliados de Amazon, obtenemos ingresos por las compras adscritas que cumplen los requisitos aplicables. Los enlaces a Amazon de esta entrada son enlaces de afiliado: si compras a traves de ellos recibimos una comision, sin coste adicional para ti.

Hola lectores.

Dicen que toda leyenda tiene algo de verdad. La realidad termina con la pureza de los mitos y nos trae historias fascinantes.

¡Allons-y!

Hace demasiado tiempo que ni los historiadores saben cuanto, existieron en el mundo siete grandes hechiceros que defendían el equilibrio en el mundo; cada uno de ellos tenía influencia sobre un importante elemento de la naturaleza: agua, tierra, aire, hielo, fuego, luz y sombra.

Los siete hechiceros pensaron que nunca iban a desaparecer, pero… así fue; al llegar al mundo los otros, la guerra quedó patente entre ellos. Pronto los otros se fueron deshaciendo de los siete hechiceros, uno por uno; en primer lugar se encargaron de la mujer de la tierra , pues era solitaria y despegada de sus afines. Tras ella, vino la pareja de gemelos, la luz y la sombra , siempre juntos, hasta en la muerte. No tardó en seguirlos la guardiana del aire , no sin acabar antes con uno de los otros… el único que se salvó de ellos fue el hechicero del fuego, solo él consiguió huir ocultándose entre los mortales.

El legado de los siete hechiceros no se perdió, al no haber acabado con todos ellos, su herencia siguió latente en siete medallones, en siete lunas gemelas que guardaban el poder para influir sobre los elementos. Ahora en nuestro presente los medallones buscan a sus legítimos propietarios, almas mágicas y llenas de pureza; dicen que han pasado de generación en generación hasta encontrar el espíritu más sensible para la magia; aún no han surgido los siete hechiceros de nuevo, pero los otros siguen aumentando su poder e influenciando sobre el equilibrio natural del mundo.

Las familias conocidas como precursoras del legado de los siete, apenas recuerdan a los hechiceros que tanto habían ayudado al mundo y a su equilibrio en un pasado remoto; algunos incluso han llegado a perder en el trascurso de los años las lunas de poder que otorgaban los dones a sus portadores.

¿Pero cómo un cuento que te han contado mil veces para dormir puede ser real?

¡Un saludo y hasta la próxima palabra!


Escrito por Attenhea

Hola lectores.

Día de niebla, de nubes blancas y sol oculto. ¿Qué tal vuestro sábado?

El relato de hoy tiene como protagonista a la niebla del futuro, la bruma de la videncia. ¿queréis leerlo?

¡Allons-y!

Con cuidado coloca las manos entorno a la bola de cristal, observa su irisada superficie y se concentra, sus ojos gris perla escrutan el interior, pero no ve nada y una gota de sudor baja por su espalda. Siente sobre ella los ojos de su cliente.

Intenta olvidar que él está ahí, trata de ser solo consciente del interior de su bola de cristal y poco a poco comienza a vislumbrar entre la niebla blanca una silueta  y así se lo comunica al hombre que la observa.

Parece una persona, es alguien de estatura elevada y constitución delgada, demasiado delgada. Viste un largo manto y en una de sus manos lleva una larga bara que a la bruja le recuerda a una lanza, pero la niebla no le deja ver bien.

—¿Sabe qué es?

La voz del hombre hace que la bruja se desconcentre y la figura desaparece entre la neblina que vuelve a arremolinarse en destellos blancos y grises. Ella alza la cabeza con enfado, pero cuando sus ojos se cruzan con los del hombre, el enfado se torna en cautela.

—No estoy segura.

—¿A, no? Y yo que pensaba que las brujas teníais el poder de saberlo todo. Vaya, menuda decepción.

El hombre se reclina hacia atrás, su rostro se hunde enn las sombras y sus ojos brillan como los de un gato, malévolos y calculadores. La bruja se tensa, sabía que era mala idea aceptar el encargo de ese hombre, ver que le deparaba el futuro, pero su curiosidad pudo más que su recelo, ignoró a todas las que lo intentaron antes y de las que nunca más se supo. Llena de arrogancia pensó que podría ser la primera en ver algo y lo había visto, la bruma del futuro se había abierto para ella.

—Disculpe por no poder decirle nada más, aunque, tal vez… —la mano de la bruja retira la bola de cristal y comienza a barajar las cartas del tarot—. ¿Sabe cómo funciona esto?

—Sí. ¿Puedo utilizar la carta única?

—Por su puesto. Sírvase.

La bruja abre en abanico la baraja y le tiende las cartas al hombre, él con una mano fina, de dedos largos y manicura perfecta extrae una y se la muestra a la mujer.

Por el rabillo del ojo la bruja mira la bola de cristal y un escalofrío recorre todo su cuerpo. En la carta está la misma figura que ella ha visto en la bola, pero esa vez puede observarla perfectamente.

—La muerte.

Es el hombre quien habla, ella se ha quedado sin voz. Hace demasiado tiempo que había perdido esa carta y nunca le dio importancia, no le gusta ver muertes e instintivamente rechaza a quienes van a morir y los envía a otro lugar a que les lean el futuro.

—¿No tienes nada que decir, bruja?

—No. Su futuro está claro y a no ser que quiera que le busque la fecha exacta, no tengo nada más que decirle.

—¿Crees de verdad que habla de mi muerte? Yo no voy a morir —él sonríe y se inclina dejando que la luz bañe por completo su rostro por primera vez desde que lo conoció—. Habla de la tuya.

Un grito ahogado escapa de la garganta de la bruja y se pone en pie de un salto tirando la silla al suelo. Sus manos temblorosas aún sostienen las cartas, pero no está en ellas la amenaza. La niebla del interior de su bola de cristal comienza a salir de la esfera y ella retrocede asustada viendo como la bruma perlada la busca.

El hombre no se ha movido y no piensa hacerlo, observa su miedo con una sonrisa creciente, sonrisa que se torna en hueso, sus manos bien cuidadas en garras huesudas y su traje de fina confección en una túnica negra con capucha. Lo último que ve la bruja antes de que la niebla la arrastre con ella al más allá es como el puro que el hombre sostenía se convierte en una guadaña de filo negro afilado. Lo último que la bruja vio fue a la Muerte en persona.

¡Un saludo y hasta la próxima palabra!


Escrito por Attenhea

Hola lectores.

Los finales pueden ser abiertos, cerrados, abruptos o esperados. No hay nada más ansiado y temido que un final.

¡Allons-y!

D

ante observó fijamente a la extraña muchacha que tenía frente a él sin dejar de rasgar su laúd. Al bardo le había llamado la atención desde que entró a la plaza.

La mujer era menuda, su tez era pálida, sus ojos de un color tan azul como el mar, esos iris parecían estar hechos de agua; aunque lo más extraño eran sus cabellos, que brillaban azules bajo la luz del sol.

Dante bajó la cabeza y se tapó el rostro con su sombrero ladeando la pluma turquesa que llevaba prendida en él. Esa extraña mujer lo estaba mirando fijamente y el juglar comenzaba a ponerse nervioso, era extraña y a Dante le parecía alguien que no pertenecía a su mundo.

Los últimos acordes de su melodía resonaron por la plaza llegando al final de la canción y a su pañuelo cayó una concha azul, el joven la miró y alzó lentamente la cabeza; la extraña muchacha de ojos de agua estaba frente a él mirándolo fijamente.

Con gestos rápidos el trovador recogió su pañuelo y se puso en pie encarándose a la muchacha mirándola desde debajo del ala de su sombrero azul oscuro. Guardó su instrumento sin quitarle los ojos de encima, cosa que ella tampoco hizo en ningún momento.

—¿Queréis algo, mi señora?

La joven extendió los dedos hacia el chico y posó las yemas sobre su pecho. Dante no se movió, no sabía lo que hacía, pero mentalmente localizó su daga y pensó cuánto tardaría en cogerla si era necesario. Ella solo habló cuando alejó su esbelta mano del cuerpo del joven.

—Disculpad si os he molestado —su voz era dulce, suave y melodiosa, cantarina como el agua de una cascada y clara como el mar—. mi nombre es Siahia. Vos sois un contador de historias, creo que sois el único que puede ayudarme

—¿Necesitáis un cuento para dormir?

—Vos conocéis muchas historias, yo solo conozco una. ¿Me permitís contaros un cuento, mi señor?

—Estaría bien escuchar un cuento en lugar de narrarlo por una vez. Empezad, no os interrumpiré.

—Cuenta que hace mucho tiempo —comenzó la muchacha…

“En lo más profundo del mar, vive un pueblo mítico, muy enlazado al agua y que no puede abandonar dicho elemento. Solo una elegida entre las de su pueblo es capaz de salir del mar y caminar sobre dos piernas como los humanos. Esa elegida no es solo una aventurera, sino que es una salvadora para su pueblo.

Cuando la elegida es seleccionada por la mano de la diosa, solo puede significar una cosa: su corazón, el alma de la deidad ha sido robada.

La elegida debe caminar sobre la tierra y encontrar el tesoro robado antes de que los mares se tornen salvajes y las manos enfermas de la diosa no sean capaces de retenerlo y atarlo para que se mantenga controlado y en calma.

Se cuenta que solo una mujer rota por dentro y entera por fuera, es capaz de ayudar a la elegida y que la guía que las llevará a ambas es una flecha perdida que no encuentra una diana en la que hacer blanco”.

La voz de la muchacha se apagó llegando al final del cuento y Dante la miró aguardando más. Cuando ella le había hablado de una historia, él había pensado que tendría un argumento más trabajado y profundo, pero la peliazul solo le había hablado vagamente de una diosa, de sirenas y si no se equivocaba, de tres mujeres.

—¿Y ese es vuestro cuento? ¿Qué queréis de mí?

-Ayuda. Necesito encontrar a esas mujeres.

-ya —Dante se rio—. He conocido a muchas mujeres, he estado con muchas muchachas, pero creo que no es eso lo que precisáis de mí. puedo ayudaros a encontrar a un hombre, al fin y al cavo tenéis a uno delante dispuesto a ayudaros a conocer al sexo masculino muy profundamente, pero no soy ni un guía, ni una flecha ni una mujer rota.

—Vos conocéis a muchas mujeres, pero ninguna de la que frecuentáis es la que me interesa —ella lo miró imperturbable—. No tengo intención alguna de conocer hombres, así que podéis guardar vuestro descaro, conmigo no tiene efecto. Necesito de vuestras dotes de trotamundos y las necesito urgentemente. Os pagaré bien, si es lo que os preocupa.

—Ahora sí nos entendemos —Dante sonrió—. Soy en ese caso vuestro hombre, mi señora.

¡Un saludo y hasta la próxima palabra!


Escrito por Attenhea

Hola lectores.

Esta es la historia de mi niño Adrik y como comenzó a escribir en su inseparable cuaderno. Un fragmento de una historia futura que aún no ha sido escrita. Por favor, tratad bien a mi Adrik, como diría Aislinn, se merece todo lo bueno del mundo y más.

¡Allons-y!

Está viendo como sus compañeros poco a poco dejan salir sus sombras, sus temores y miedos, pero él no encuentra la forma de hacerlo, no consigue que las pesadillas lo abandonen, ni si quiera se atreve a dejarlas salir porque hacerlo significará verlas de nuevo mientras se alejan y no sabe si está dispuesto a contemplarlas de nuevo.

Entra al aula con esos pensamientos en la cabeza y ahí ve a la exaltadora. Su pelo en diferentes tonos de azul brilla bajo la luz que entra por las ventanas y la cinta dorada que usa a modo de diadema resplandece en marcado contraste con su melena. Ella le sonríe y sus ojos verdes brillan con fuerza. Eso es algo que tampoco está dispuesto a dejar salir, la fascinación por esa chica.

Ella le señala una de las esterillas de la sala y él se sienta a distancia de la joven, la chica no se acerca y él lo agradece. Piensa de nuevo en sus miedos y antes de poder pensarlo o de dejar que ella lo salude, las palabras ya han volado de sus labios.

—Quiero olvidar.

Las cejas de ella se alzan, y él baja la cabeza.

—¿Olvidar? ¿Puedes explicarte, Adrik?

—Mis compañeros hacen algo… Liah hace cosas con barro, Ciel canta y Kari pinta. Hasta Aron está aprendiendo a tocar el piano, pero yo… yo no sé hacer nada.

—¿A no? ¿Nunca nada te llamó la atención antes de las milicias?

Un recuerdo, un chico de gafas y ojos verde claro, sus instrucciones precisas, los trazos del lápiz en el papel.

—Aprendí a escribir, un chico nos enseñó, bueno, me enseñó.

-¿Y por qué no escribes?

Ella se pone de pie y camina hacia una mochila, de ella saca un cuaderno gris y negro y mientras vuelve junto a él se lo tiende con una sonrisa.

—Es uno de mis cuadernos para clase, tiene mi nombre escrito dentro, pero no creo que te moleste para escribir. Mi horario está en la última página, puedes tirarla si quieres.

—¿Para qué me lo das Aislinn?

—¿No es obvio? Aprendiste a escribir y el brillo en tus ojos me dice que eres bueno con las palabras, es la única vez que te he visto orgulloso de algo que tú has hecho y no que hayan hecho tus asignados. Si te gusta escribir hazlo, no te quites de algo que te gusta solo por no tener las herramientas —le tiende un paquete de lápices y bolígrafos—. Adrik, estoy segura de que eres bueno con las palabras, te han obligado a callar mucho tiempo, pero para escribir no necesitas hablar, solo dejar que tu voz salga a través de los trazos de la tinta en el papel.

—No merezco esto, Aislinn.

—Como profesora tuya, yo decidiré si lo mereces o no. Voy a cogerte la mano, Adrik, ¿Bien? No te digas que no mereces algo solo porque te lo han hecho creer así. Te mereces todo lo bueno que pueda pasarte y si lo que te puede pasar es que escribas y para ti eso es bueno, no pienso cortarte las alas, si no empujarte para que vueles aún más alto. Tienes mucho que ofrecer, mucho que decir y mucho que dejar salir. Hazlo y no te cortes.

—¿Qué tengo que decir ahora?

—Solo di gracias.

—Gracias, Aislinn.

¡Un saludo y hasta la próxima palabra!


Escrito por Attenhea

Hola lectores.

Un relato algo flojo, lo siento. Esta historia gira entorno a un recuerdo y a la tinta imborrable que lo representa.

¡Allons-y!

Habían pasado ya dos años, pero a Arely le dolía como si fuera el primero.

Aquella mañana su hermano entra a la habitación de la joven como si fuera suya, sonríe a la chica y se sienta con ella en la cama, los ojos lilas de Arely están tristes, igual que los de Heart.

El mayor de los hermanos abraza a la menor por los hombros, sabe que nada de lo que diga o haga puede apagar la tristeza de la mirada de la joven, al igual que nada podrá apagarla en sus ojos claros.

—¿Es una tontería decirte que no podemos estar tristes, que ellos no lo hubieran querido?

—Sí. No… No lo sé…

Heart es el mayor y sabe que tiene que ayudar a su hermana, para él, a los diecisiete años, su Arely se ha convertido en toda su vida, en lo más preciado que tiene y en algo que debe ser cuidado, aunque no es tonto y sabe que ella lo defiende más que al revés. Su hermana siempre ha sido la defensora de las causas perdidas. Quiere con locura a sus amigos y aunque ninguna de las dos se lo ha confirmado, sabe que fue Arely quien enseñó a verbalizar a su amiga Suhe.

Quiere que su hermana sea feliz y por un lado querría que olvidara el dolor de ´la pérdida, pero ambos hermanos saben, ya que su tía se ha encargado de enseñárselo, que el dolor nunca se va y el recuerdo siempre perdurará.

Heart sonríe y se pone en pie de un salto, Arely lo mira, no le gusta esa sonrisa. En ese momento aunque él es dos años mayor que ella, a la chica le recuerda mucho a un niño pequeño con ese brillo juguetón en los ojos.

—¿Quieres recordarlos siempre?

La mano de Arely se alza hasta el reloj de arena que su amigo Ray le regaló por su cumpleaños y heart sonríe al ver el gesto justo antes de cogerla de la cintura y levantarla de la cama con una sonrisa radiante.

—A mamá siempre le gustaron los relojes de arena y supongo que aún recuerdas la brújula del despacho de papá.

—Sí, esa que rompisteis Naia y tú de un balonazo.

—¡No, eso no tenías que recordarlo Ari! —Heart se ríe—. Tengo un amigo que nos puede ayudar a no olvidarlos nunca. ¿Qué te parece llevarlos siempre con nosotros?

—¿Cómo?

—La madre de mi amigo es tatuadora. Mamá y papá pueden estar con nosotros siempre escondidos en la tinta de un tatuaje.

¡Un saludo y hasta la próxima palabra!


Escrito por Attenhea

Hola lectores.

Hoy voy a hacer algo de trampa, ¿qué os parece? Esto no es un relato, es un poema, pero habla de una historia. Sí, sí, ya sabéis como termina la frase. Habla de una historia que aún no ha sido escrita.

¡Allons-y!

Mil tonos y colores revolotean en los bordes de mi visión,

El color del cielo, la oscuridad de la noche, el calor del sol.

Un arcoíris desconocido, un galimatías de luz y color,

Giran en espirales, un caleidoscopio que brilla con resplandor.

El negro de la noche, el negro del dolor, el negro del terror,

el color de la noche que trae pesadillas, caos, destrucción,

las sombras que nos envuelven, que nos tapan la luz del sol,

seres oscuros, hombres embriagados por ejercer su control.

El dorado que nos llena, el dorado que nos separa, el dorado que les marca,

Metal del color del sol, franjas doradas que rompen sombras, parten la oscuridad,

Dagas de hojas ambarinas, cadenas de oro, jaulas doradas, llaves áureas,

Fuego amarillo que quema lentamente, nos hemos perdido entre llamas doradas.

Azul fresco que nos calma, azul del agua, de la libertad, azul del cielo abierto,

Ellos son oro y noche, negro temor, dorado resplandor, eso ahora ha cambiado,

la calma no es una maldición, hemos enarbolado nuestro estandarte azulado,

firmes y serenos aguardamos el destino que antaño la paz nos había robado.

menos que personas, obligados a ser solamente algo que pisar y despreciar,

nos hemos liberado, las cadenas doradas por fin se han roto y podremos volar,

nos alzaremos hacia el cielo azul del día y el negro de la noche al fin dejaremos atrás,

lo que nos separó nos unirá, negro, azul, dorado, en el blanco de la unión se tornará.

Verde esperanza, verde ilusión, el verde de un mañana incierto que algún día llegará,

Rotos, ninguneados, incompletos, invisibles, a ojos de la sociedad personas sin formar,

Azul y verde entrelazados en una red invisible y despreciada, juntos listos para luchar,

En un pasado malditos por una diosa cruel, ahora formados y listos para batallar.

Mil tonos y colores revolotean en los bordes de mi visión,

El color del cielo, la oscuridad de la noche, el calor del sol.

Negro y dorado, los guardianes de la maldición ahora aliados,

Tranquilo azul, esperanzado verde, tonos que representan el cambio.

Un arcoíris desconocido, un galimatías de luces y color,

Giran en espirales, un caleidoscopio que brilla con resplandor.

En el pasado una vida en blanco y negro, el gris olvidado y odiado,

La noche, el sol, la libertad y la esperanza unidas en pos del cambio ansiado.

¡Un saludo y hasta la próxima palabra!


Escrito por Attenhea

Hola lectores.

Este relato nació de una idea loca, espero que os guste.

La palabra del día es coco.

¡Allons-y!

la exploradora se pone en pie, otro de sus compañeros se queda atrás, ya solo son dos, ella y el chico nuevo. Lo mira evaluadora, lleva con ellos un mes y no les ha fallado nunca, se fía de él, así que con un asentimiento ambos vuelven a ponerse en camino.

Cleo abre paso iluminando las paredes con la linterna, su compañero, Ray, va justo detrás guardando su espalda e iluminando igual que ella con el foco de su luz blanca. Él lo ve primero y con un tirón rápido de la mochila de la chica, tira de ella hacia atrás. La joven trastabilla, pero consigue mantener el equilibrio. No fulmina a su acompañante con la mirada, sabe que lo ha hecho por una buena razón.

Ve la razón justo cuando sale y corta el aire justo en el punto donde segundos antes había estado su cabeza. Tres cuchillos han cruzado el espacio y se han clavado con fuerza en la pared de la derecha, da gracias mentalmente a su compañero por estar ahí y ambos siguen adelante con cuidado, con aún más cuidado que antes.

Ray y Cleo avanzan muy despacio esquivando cuantas trampas pueden ver y localizar, aunque una de ellas hiere a Ray en un brazo y otra siega la larga trenza de Cleo, no fue lo suficientemente rápida.

Intentan equivar una de las últimas trampas, ninguno tiene ganas de saber lo que puede hacer, pero ninguno se da cuenta de que solo es un señuelo y el pie derecho deCleo presiona un fragmento del suelo que se hunde un poco.

Ray abre mucho los ojos cuando un ruido fuerte llena las cavernas, ambos corren, pero el agua sigue llenando los pasillos hasta llegar a ellos. Juntos nadan hacia lo alto. El corazón de Cleo late con fuerza, en lo alto de la pared hay una diminuta abertura y la joven nada frenética hacia él.

Tras ella escucha los chapoteos de Ray, pero tras pensar en sus posibilidades decide dejarlo ahí y aunque él grita pidiendo ayuda, ella lo ignora y se lanza hacia el hueco de la pared justo a tiempo, una roca cae sellando el agujero convirtiendo la caverna que acaba de dejar atrás en una tumba llena de agua.

Cleo piensa una última vez en Ray, pero al igual que no ha sentido remordimientos al dejar atrás a sus compañeros, incluso sacrificándolos para seguir adelante, no se para mucho en la imagen mental del joven, recuerda haberle visto despedirse de una chica cuando dejaron la ciudad, pero ella no conoce a esa chica y no la va a buscar para decirle que su novio ha muerto, tiene un tesoro que encontrar y sabe que está cerca, por no decir en frente.

Sus ojos observan la inscripción de la piedra que tiene delante y sacudiendo el agua de su ahora corto pelo, se aproxima quitándose la cadena que lleva al cuello, solo ella tiene la llave para entrar, se encargó de destruir las de sus compañeros, el tesoro es suyo y solo suyo, ellos solo le han servido para llegar antes al lugar.

Sonríe enseñando todos los dientes y un brillo codicioso brilla en sus ojos mientras la piedra gira sobre sí misma dándole paso a una estancia dorada, piensa que brilla por el oro, pero cuando entra ve que está equivocada, un gran tragaluz natural hace que la luz del sol caiga en mitad de la sala.

Extrañada entra entornando los ojos y cuando sus pupilas se acostumbran a la luz ve una esfera en mitad del lugar. Camina hacia ella y sus manos la toman con reverencia, pero cuando la tiene frente a los ojos abre la boca sorprendida. Entre sus manos no hay ningún tesoro.

Cleo sostiene una esfera grande y redonda, tiene muescas en la superficie y cuando se fija en ellas ve que son los nombres de todos los compañeros que ha sacrificado.

Con un grito lanza la esfera contra la pared y este golpea una piedra que se hunde, como si fuera un botón que la joven ha pulsado. Un estruendo llena el mundo de Cleo. Ella intenta salir de allí, huir o escapar, pero no puede y lo último que ven sus ojos antes llenos de codicia y ahora de miedo, es una piedra precipitarse contra ella.

Lejos un grupo de personas ven como la pirámide se viene abajo. En el frente del grupo un chico joven suspira. Es Ray y tras él el componen el círculo de observadores todos los compañeros de Cleo.

—¿Encontró el tesoro? —habla un hombre de pelo rubio tras el joven.

—Sí y su avaricia ha hecho que todo se venga abajo.

—¿Qué dejaste en la sala del trono?

Ray sonríe de medio lado y mientras el sol se pone las figuras se desvanecen en la aurora, los fantasmas no pueden estar mucho tiempo en el mundo de los vivos y ellos ya no pertenecen a ese plano, pero en el viento queda el último susurro del alma del joven.

—Un coco.

Un saludo y hasta la próxima palabra!


Escrito por Attenhea

Hola amores.

Siempre que estoy enferma o similar, me gusta o bien ver películas románticas o bien leer libros con altas dosis de corazones. Finalmente me decanté por esto último.

¿Leemos? ¡Allons-y!

“—Xav… no siempre nos comportamos como debiéramos. Nuestras acciones a veces nos definen, pero no siempre somos lo que hacemos. Y hay veces que solo actuamos de la manera en que se espera que hagamos, porque no sabemos cómo comportarnos diferente y el intentarlo nos da miedo. Habla con ella.”

Sinopsis.

Alex tiene cicatrices profundas en su alma y en su piel que atestiguan el pasado tortuoso vivido a manos de su padre. En la actualidad es un hombre de éxito, y aunque ha logrado controlar su voz hablando en un tono tan bajo y pausado que produce escalofríos, todavía hay momentos en los que aflora lo que él considera un recordatorio de su sufrimiento: su tartamudez.

Samantha siente escalofríos cuando está frente a su nuevo jefe, aunque no logra distinguir si son por el odio o por la atracción que él le genera. Alex le otorga trabajos imposibles de concluir en la fecha que establece como límite esperando que claudique, y ella le demuestra su eficiencia en todo momento sin darse por vencida jamás.

Sin embargo, él no está dispuesto a dar su brazo a torcer frente a esa mujer que le hace sentir como ninguna otra antes. Y mientras la batalla de voluntades entre ellos se hace cada vez más insostenible, el misterioso pasado de Samantha la reclama mediante unas aterradoras llamadas telefónicas…

Reseña personal.

Tenemos por un lado a Sam, una chica que corre, escapa de su pasado y comienza a trabajar en una agencia estupenda con compañeros maravillosos y donde se siente cómoda, quizá ahí deje de correr y defienda la vida que se ha construido.

Por otro tenemos a Alex, también escapa de su pasado, no quiere ser como su padre. Ha logrado convertir su tartamudez en un recuerdo lejano que vuelve a él muy de vez en cuando, ahora siempre habla en un tono bajo, gélido y nunca pierde los nervios. Al menos no lo hacía hasta que Samantha entró a trabajar en su equipo.

Dos almas atormentadas con fisuras y grietas, dos almas que se verán atraídas una a la otra. ¿Cómo puede terminar esta historia?

Opinión personal.

El libro me ha encantado, lo empecé sin expectativas, más por leer algo que por interés, pero la autora me ha hecho querer a todos los personajes.

Los personajes no son perfectos, ni mucho menos, tienen  sus claros y sus oscuros, sus momentos frustrantes y de orgullo, debilidades y caídas; esto hace que sean más reales y auténticos, más corpóreos que unas simples palabras sobre el papel.

Mora no solo da protagonismo a Sam y Alex, los principales, sino también a Mark, Nick, Charlie, Andy o Xav, no deja a ninguno en la sombra y nos da indicios de lo que puede pasar en entregas futuras.

La comunidad que la autora ha creado es sólida, sus miembros son reales y sus personalidades complejas y profundas. Entré en este libro con una idea fija en la cabeza, pensé que me iba a encontrar con un libro romántico más, lleno de tópicos, pero aunque los hay, no lo voy a negar, es cierto que quedan ensombrecidos por las personalidades de quienes cuentan la historia.

Quiero empezar el segundo, a ver sino me hace cambiar de opinión.

¡Un saludo y hasta la próxima lectura!


Escrito por Attenhea

Hola lectores.

Por un momento pensé en hacer un relato con el tiempo por protagonista, pero como el tiempo es algo efímero que ni si quiera los escritores son capaces de atrapar entre sus palabras, simplemente decidí que no era una buena idea. Gorgona asintió en mi cabeza y dio un paso al frente, lo entendí en seguida, quiere que la conozcáis.

¡Allons-y!

Oscuridad, silencio, una cuerda entorno a sus muñecas. Su respiración dejó de ser profunda, pero ella se esforzó en que ello no se notara; no abrió los ojos, siguió con el rostro relajado.

A lo lejos escuchó pasos y cerca de ella una puerta abriéndose, pero no se movió ni un ápice. Dos personas entraron despacio, una se acercó a ella y la rodeó, la otra se mantuvo junto a la puerta.

—Aún está dormida —era una mujer, estaba frente a ella—. Sabes que todavía estás a tiempo de echarte atrás.

—Estoy a tiempo, pero no quiero —otra mujer, esta con un hablar más fino—. Me voy a mantener firme en mi decisión. Además, fui yo quien lo en…

—Ssshhh… Aquí no cielo.

Gorgona supuso que ya era hora de enterarse de lo que estaba pasando y comenzó a revolverse y a abrir los ojos muy lentamente, primero uno y luego otro; pestañeó fingiendo desorientación.

Una ventana pequeña lanzaba un chorro de luz sobre una joven preciosa, de larga cabellera castaña del color de la miel, tez pálida y fina como porcelana, labios carnosos, rasgos suaves y almendrados ojos verdes. La pirata se dijo que esa no había sido quien la había golpeado, tenía las manos muy finas.

—Vaya —susurró la morena—. Me he muerto y estoy en el cielo… Qué ángeles más hermosos hay aquí… Menos mal que estoy atada, sino no podría quitaros las manos de encima…

Una fuerte bofetada hizo a Gorgona volver la cabeza bruscamente, sus rizos oscuros le taparon la visión durante un segundo, pero sus aterciopelados ojos, ahora cortantes como un cuchillo feérico, lanzaron una mirada asesina entre el cabello a la otra mujer de la cual se había olvidado momentáneamente.

La segunda desconocida tenía rasgos afilados, tez bronceada y cabello ondulado y dorado, sus ojos azules parecían querer matar a la morena que sonreía con picardía; esa sí parecía haber sido la del golpe.

—Tranquila, rubia —Gorgona se relamió—. Si está con vos no soy celosa. Y si queréis, hay Gorgona suficiente para las dos.

—¡que descarada! —susurró la castaña ruborizada.

—No estáis aquí para deleitaros la vista, sois una prisionera.

—Desconozco por qué me habéis hecho prisionera, pero tengo ojos… Qué casualidad, por tener tengo dos, uno para cada una, aunque vos, rubia, no me habéis causado una buena impresión, prefiero a vuestra compañera… —la pirata se volvió a pasar la lengua por los labios—. Tiene una boca hecha para el pecado, y todas sabemos que no hay más pecadora que una pirata, puedo enseñarle muchos usos para esa boquita.

Esa vez la bofetada no sorprendió a la pirata y no apartó la vista de la rubia que comenzaba a resultarle muy familiar, quizá ya se le había insinuado en otro puerto o en otra visita, aunque también cabía la posibilidad de haberla visto al otro lado de una espada.

La pirata había aflojado las cuerdas de sus muñecas mientras distraía a sus carceleras, empezaba a perder la paciencia pese a su fachada de irónica indiferencia.

—Vamos a lo interesante, preciosas ¿Qué queréis de mí?

—Asilo —la castaña dio un paso al frente no dejando hablar a su compañera. Queremos salir de la ciudad sin ser vistas y vos nos ayudaréis.

—¿Yo? —Gorgona rio—. ¿Qué sois? Oh, no, dejadme adivinar. Sois dos amantes que pretenden escapar de un matrimonio y la única forma de ser felices juntas es escapar en un barco pirata. Al noble de la ciudad no le gustará que os marchéis.

—El noble está muerto.

—Y ahora me diréis que habéis sido vosotras quienes han acabado con su vida —Gorgona se rió con cinismo—. No me hagáis reír, no es sano hacerlo sin una jarra de cerveza delante.

—¿Y qué si así fuera?

—Mirad, angelita, no veo posible que vos, con esa reticencia que brilla en vuestros ojos cada vez que la rubia me levanta la mano, hayáis matado nunca a nadie.

—No hace falta ser muy diestra para dejar caer cuatro gotas de belladona en una copa de vino —la castaña dio otro paso al frente con fuego en la mirada—. Y mucho menos si eres la copera de ese noble estirado y sin corazón.

—Así que sois una copera… Siempre es bueno tener a alguien que sirva lo que tú no quieres servir —la pirata pensó un momento—. Me divertís, angelita, os llevaré a ambas en mi barco. Aunque os pondré una condición, atad a vuestra perra de caza con una soga bien corta, no quisiera ser yo quien le rajara la garganta.

La mano de la rubia volvió a dispararse contra el rostro de Gorgona, aunque esa vez, la pirata lanzó su propia mano aferrando la muñeca de la otra en el aire y poniéndose en pie con los tobillos aún atados, utilizó la otra mano para torcer el brazo de la otra.

—Yo no tolero que me levanten la mano, rubia, y vos ya lo habéis hecho tres veces, espero no ver una cuarta; tengo paciencia, pero cuidaos cuando subáis a mi barco, muchas de mis amigas no la tienen y me viene a la mente más de un nombre de las poco tolerantes.

—Soltadla —la castaña avanzó hacia ellas—. No os causaremos problemas.

—Más os vale. Caminad, damas, mi tripulación nos espera.

Un saludo y hasta la próxima palabra!


Escrito por Attenhea